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Etiqueta: bien común

Lo que nos salva hoy nos matará mañana

El principal pecado de la sociedad de la que somos parte es pensar que hemos descubierto todos los horrores y errores de la historia de la humanidad y que tenemos la capacidad de resolverlos a golpe de medidas improvisadas. El adanismo.

Los derechos LGBT, el feminismo, el racismo, la transexualidad… ¿Son problemas? Lo son. ¿Merecen atención? Lo merecen. Pero es pretencioso invalidar a todo el que pide reflexión y tiempo para valorar cómo deben resolverse definitivamente los retos y problemas que estos asuntos generan. 

Nos encontramos en un momento que por el mero hecho de haber citado todos estos temas de corrido buena parte de la sociedad generará un juicio durísimo en mi contra. ¿A qué sí? 

La separación de la cultura de la vida, la tradición y la historia junto con la velocidad del desarrollo tecnológico ha generado un clima en el que parece que todo lo nuevo, joven o diferente es bueno por el hecho de serlo. Por contra se descarta todo lo antiguo, difícil o que haga esperar.

La paradoja está en que aquellos mismos que no permiten la reflexión para cuestionar las soluciones más adecuadas a los retos de nuestro tiempo porque las injusticias históricas deben solucionarse de inmediato son los mismos que consumen ropa tan extremadamente barata que solo pueden ser confeccionada en talleres de algún país del sur de Asía por un niño esclavo. Los mismos que tienen la casa, los bolsillos y los cajones llenos de tecnología generado con metales conductores que han costado la sangre de decenas de personas en África. Son aquellos que están dispuestos a pagar una mujer rusa por un óvulo que fecundado se implanta en una mujer ucraniana como vientre de alquiler por un espermatozoide modificado con la cabeza de un padre y la cola de otro. 

Podría seguir días escribiendo las injusticias que genera nuestra vida cotidiana. Algunas antiguas como la vida, otras de hace un cuarto de hora. 

Parece evidente que no todas las injusticias tienen la misma prisa por ser resueltas, quizás no generen votos. Lo que está claro es que lo que nos salva hoy nos matará mañana. Levantemos la vista, miremos a los ojos del que tenemos enfrente, quizás así empecemos a construir un mundo mejor.

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